21.7.09

Otro cambio más para la colección...
Cuando estés perdido bajo un cielo triste y gris
y nada, nada te haga felíz,
pon tu pensamiento en mí y nómbrame sin más,
recuerda que siempre tendrás mi amistad.
Háblame, búscame y al lugar que quieras iré,
a tu lado, allí estaré.
Todo lo que tienes que hacer es sentir que no te olvidé,
soy tu amiga, sí, tu amiga fiel.
Cuando estés vencido y en ti no encuentres paz
y al dolor te entregues por los demás,
mira dentro tuyo y allí me encontrarás,
soy esa pequeña luz de amistad.
Háblame, búscame, y al lugar que quieras iré,
a tu lado siempre, allí estaré.
La distancia no existirá para este cariño jamás
soy tu amiga, sí, tu amiga.
Ya sabes que en mi alma tienes lugar
un puerto donde llegar, abierto para tus sueños,
tus penas y sentimientos, y yo te lo ofrezco.
Háblame, búscame, y al lugar que quieras iré,
a tu lado siempre, allí estaré.
Todo lo que tienes que hacer es sentir que no te olvidé,
soy tu amiga, sí, tu amiga fiel.

Algunas amistades son eternas

Algunas veces encuentras en la vida
una amistad especial:
ese alguien que al entrar en tu vida
la cambia por completo.
Ese alguien que te hace reir sin cesar;
ese alguien que te hace creer que en el mundo
existen realmente cosas buenas.
Ese alguien que te convence
de que hay una puerta lista
para que tú la abras.
Esa es una amistad eterna…
Cuando estás triste
y el mundo parece oscuro y vacío,
esa amistad eterna levanta tu ánimo
y hace que ese mundo oscuro y vacío
de repente parezca brillante y pleno.
Tu amistad eterna te ayuda
en los momentos difíciles, tristes,
y de gran confusión.
Si te alejas,
tu amistad eterna te sigue.
Si pierdes el camino,
tu amistad eterna te guía y te alegra.
Tu amistad eterna te lleva de la mano
y te dice que todo va a salir bien.
Si tú encuentras tal amistad
te sientes feliz y lleno de gozo
porque no tienes nada de qué preocuparte.
Tienes una amistad para toda la vida,
ya que una amistad eterna no tiene fin.




Gracias a todos mis amigos por el día que me hicieron pasar ayer, por los abrazos, por las risas, por los 'feliz día', por todo. Cada uno sabe lo importante que es para mí. Los adoro.

19.7.09


Alza las manos si no tienes problemas
Alza las manos si nunca has pecado

Alza las manos si odias el dinero

¡LOS HIPÓCRITAS CON LAS MANOS ARRIBA!
¿Quién no ha sentido en algún momento de su vida tristeza, amargura o resentimiento? Nadie escapa a estos sentimientos y el sentirlos de vez en cuando es normal, es parte de nuestra naturaleza humana. Llorar es bastante sano cuando se trata de un acontecimiento eventual, el llanto es parte de la liberación, pero ¿Qué pasa cuando estas emociones quedan alojadas en nuestro corazón de manera permanente? Cuando el dolor, la amargura y la tristeza representan nuestra propia personalidad. Hoy en día los males provenientes del corazón son muy comunes, los rompimientos familiares, la frustración, la represión, el fracaso y lo que llamaríamos “el cansancio de vida” se apodera de nosotros cuando vemos que a pesar de nuestro esfuerzo, las cosas “nunca funcionan”, “todo nos sale mal” porque “la vida ha sido muy injusta con nosotros”. Es entonces cuando el resentimiento, la autocompasión y la tristeza pueden quedar instalados en nuestro corazón de manera permanente. Esta actitud hace que todo en la vida lo veamos a través de un “cristal empañado”, es decir, nuestra perspectiva de vida se torna gris, ya no vemos la belleza de la vida, los buenos momentos se vuelven indiferentes ante nosotros, dejamos ir oportunidades y empezamos a crear una realidad falsa al creer que “nadie nos quiere” o “todos quieren hacerme daño”, nuestra visión actúa y distorsiona todo desde nuestro cristal empañado. Ningún medicamento, dieta o ejercicio pueden evitar o curar dichas enfermedades si no nos conectamos con la alegría de vivir, con el amor a la vida. La alegría es la única medicina para un corazón que revive constantemente en su presente las heridas del pasado. Sin la alegría, nuestra vida se frena, nuestros pasos se alentan ya no queremos saber nada, estamos deprimidos y con un constante dolor de piernas, nos pesan tanto como para poder dar un paso más. Sufrimos también a causa de nuestra soledad por tener nuestro corazón cerrado al amor, no sabemos darlo, mucho menos recibirlo, al mismo tiempo nos duelen los hombros y la espalda. Seguimos sufriendo, porque las pastillas no son suficientes para un corazón que frena el amor, que lo tiene por esencia, pero no lo deja salir… se ahoga, se asfixia… hasta morir.

Esta es la historia de alguien que ya no confía en nada


La vida cambia todo el tiempo. No nos deja acostumbrarnos a un golpe que enseguida viene otro atrás. Y uno se sorprende siempre y así sigue preguntándose por el sentido de todo. Preguntándose el sentido de estar presente en el momento y el lugar equivocados.

Un día más todo se nubla, ya no hay ganas de vivir, no hay nada por lo que seguir. No hay nada que me haga sonreir; y es que al final uno acaba hasta conviviendo con sus penas, uno acaba sólo con ganas de cortarse las venas...

Así es la calle, que se enteren que uno fracase, te ponen miles pruebas pa' que uno se resbale. Le ponen caras lindas a falsas amistades, le ponen mucho verbo en boca de cobardes. A la hora de la verdad tú sabes quienes meten mano, quienes son los judas, quienes son tus hermanos. Quienes no te fallan, quienes son los gusanos, quienes riman por rimar y quien es todo un veterano.




(Y si... es feo que te fallen)